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¿Cómo mejorar el comportamiento de una vivienda frente a un incendio? Esto es lo que marca la diferencia, según MTAC Arquitectura

comportamiento de una vivienda frente a un incendio
29/07/2026

Con más de 40 incendios activos en España y una temporada que ya duplica la superficie quemada del año anterior, el comportamiento de una vivienda frente a un incendio depende no solo de la intensidad del fuego, sino también de las decisiones constructivas adoptadas durante su diseño o rehabilitación. El estudio MTAC Arquitectura explica qué elementos pueden influir en la resistencia de una vivienda y por qué, ante un mismo incendio, algunas sufren daños mucho mayores que otras.

Madrid vive estos días la emergencia derivada del incendio de Sierra Oeste, fusión de varios focos en la Comunidad de Madrid y Ávila que ha obligado a evacuar o confinar a más de 55.000 personas y ha calcinado ya cerca de 28.000 hectáreas solo en territorio madrileño. No es un caso aislado: España acumula en 2026 más de 150.000 hectáreas quemadas, una cifra que multiplica por seis la registrada en el mismo periodo del año anterior, según datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica.

El abandono rural y la expansión de viviendas hacia antiguos terrenos agrícolas y forestales han acercado además los incendios a las poblaciones de un modo que apenas era habitual hace unas décadas. Es lo que la literatura técnica denomina interfaz urbano-forestal, la franja donde el monte y las viviendas conviven a muy poca distancia y donde aumenta el riesgo de que un incendio forestal afecte a zonas habitadas.

En esa franja ocurre algo que sorprende a quien no lo ha visto de cerca: dentro de una misma calle, e incluso de una misma urbanización, hay viviendas que quedan reducidas a su estructura y otras que apenas sufren daños superficiales. Aunque el comportamiento de cada incendio depende de muchos factores —como el viento, la intensidad del fuego, la vegetación o la actuación de los servicios de emergencia—, las características constructivas de cada vivienda también desempeñan un papel importante.

«Durante años hemos diseñado las viviendas pensando en el confort, el ahorro energético o la durabilidad, pero cada vez es más necesario incorporar también el riesgo de incendio, especialmente en las zonas de interfaz urbano-forestal. No se trata tanto de construir casas ignífugas, sino de reducir al máximo los puntos vulnerables por los que un incendio puede propagarse», explica Manuel Treviño, director de MTAC Arquitectura.

En MTAC Arquitectura llevan años trabajando en rehabilitación residencial y eficiencia energética, y una de las cosas que más repiten a sus clientes es que algunas actuaciones habituales para mejorar el aislamiento y la estanqueidad de una vivienda también pueden aumentar su capacidad para resistir determinados mecanismos de propagación del fuego, siempre que se utilicen materiales adecuados.

Con los incendios de este verano en el centro de la conversación, los expertos han decidido explicar dónde está esa diferencia.

Las brasas son el principal riesgo para una vivienda frente a un incendio

La imagen que tenemos todos en la cabeza es la de un frente de llamas avanzando. Sin embargo, en muchos incendios de interfaz, lo que termina provocando el incendio de una vivienda son las brasas que el viento transporta por delante del fuego, a veces con varios minutos —e incluso horas— de antelación.

Una brasa que entra por una rendija, que se acumula en un canalón lleno de hojas secas o que prende materiales combustibles en una terraza puede originar un incendio aunque el frente de llamas nunca llegue a tocar directamente la vivienda.

«Cuando pensamos en un incendio imaginamos una pared de llamas llegando hasta la vivienda, pero en muchos casos el problema empieza mucho antes. Las brasas pueden recorrer grandes distancias impulsadas por el viento y encontrar un punto débil en la cubierta, una rejilla o un canalón. Por eso la prevención empieza mucho antes de que el fuego llegue a la puerta de casa», señala Paloma Hidalgo, arquitecta de MTAC.

Tres elementos que mejoran el comportamiento de una vivienda frente a un incendio

Ante un incendio de interfaz, no todas las viviendas responden igual. Las guías técnicas de autoprotección frente a incendios forestales coinciden en señalar que las brasas y la radiación térmica son responsables de buena parte de las igniciones de viviendas, y que determinados elementos constructivos pueden reducir ese riesgo.

La fachada

Los materiales no combustibles, como el ladrillo o el hormigón, presentan un comportamiento mucho más favorable frente al fuego que los revestimientos combustibles, como determinadas maderas sin tratamiento o algunos acabados sintéticos.

Reducir la presencia de materiales combustibles, especialmente en las zonas más próximas al terreno y a la vegetación, puede disminuir el riesgo de propagación.

La cubierta y los canalones

Las cubiertas ejecutadas con materiales no combustibles ofrecen una mayor protección frente a la caída de brasas, especialmente cuando están bien selladas y mantenidas. Los canalones llenos de hojas secas o restos vegetales, en cambio, pueden convertirse en un punto de ignición, por lo que su limpieza periódica es una de las medidas preventivas más sencillas y eficaces.

Las ventanas y las rejillas de ventilación

Los dobles acristalamientos soportan mejor la radiación térmica que un vidrio simple y retrasan la transmisión del calor al interior de la vivienda. Del mismo modo, proteger los huecos de ventilación con mallas metálicas adecuadas ayuda a dificultar la entrada de brasas al interior.

«Muchas de estas medidas no requieren diseñar una vivienda desde cero. Pueden incorporarse cuando se cambian las ventanas, se rehabilita una cubierta o se mejora la envolvente del edificio. Aprovechar esas intervenciones para elegir materiales y soluciones con un mejor comportamiento frente al fuego puede marcar una diferencia importante a largo plazo», afirma Marta Abadín, arquitecta de MTAC.

el doble acristamiento protege la vivienda frente a un incendio

La rehabilitación también ayuda a proteger una vivienda frente a un incendio

Para los arquitectos de MTAC, la preparación de una vivienda frente a un incendio no depende únicamente de las medidas que se toman durante una emergencia, sino también de las decisiones adoptadas años antes durante su construcción o rehabilitación. Actuaciones como la renovación de cubiertas, la mejora de la envolvente, la sustitución de ventanas o la elección de materiales adecuados pueden contribuir a reducir la vulnerabilidad de la vivienda frente a la propagación del fuego y aumentar su capacidad de respuesta ante un incendio forestal.

MTAC Arquitectura, especialistas en rehabilitación y eficiencia energética

MTAC Arquitectura es un estudio de arquitectura con sede en Madrid dirigido por Manuel Treviño, junto con Paloma Hidalgo y Marta Abadín. Ofrece un servicio integral de proyecto, dirección de obra y diseño, con especial atención al confort térmico, la eficiencia energética y la rehabilitación de viviendas.

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