Las encimeras de madera aportan a cocinas y baños una combinación difícil de reproducir con otros materiales: calidez visual, tacto agradable y una superficie cuyo aspecto puede evolucionar con el paso del tiempo. Roble, haya, nogal o bambú aparecen cada vez con mayor frecuencia tanto en cocinas de inspiración tradicional como en proyectos contemporáneos donde la madera se combina con frentes lisos, acero, piedra o acabados oscuros.
Pero elegir una encimera de madera implica asumir unas características diferentes a las del granito, el porcelánico o los materiales compuestos. La madera es un material higroscópico, capaz de intercambiar humedad con el ambiente, y puede reaccionar frente al agua, las altas temperaturas, los golpes o determinados productos si no está correctamente protegida.
A cambio, ofrece una ventaja importante: muchos daños superficiales pueden repararse. Una encimera deteriorada puede, dependiendo de su construcción y estado, lijarse, tratarse y recuperar buena parte de su aspecto original, algo que no siempre resulta posible con otros materiales.
Conocer el tipo de madera, el tratamiento aplicado, las exigencias de mantenimiento y las condiciones de instalación es fundamental para determinar si realmente es la mejor opción para una cocina.
Qué tipos de encimeras de madera existen
Hablar de encimeras de madera engloba productos con construcciones y comportamientos diferentes. No todas están formadas por una única pieza de madera maciza ni ofrecen las mismas posibilidades de reparación.
Encimeras de madera maciza
Son las que mantienen una mayor presencia de madera natural en todo su espesor. Sin embargo, esto no significa necesariamente que se fabriquen utilizando una única tabla de grandes dimensiones.
Lo habitual es utilizar lamas o listones de madera maciza encolados entre sí para obtener un tablero estable y con las dimensiones necesarias para formar la superficie de trabajo.
Esta construcción permite aprovechar mejor la materia prima y controlar en mayor medida los movimientos naturales de la madera.
Una de sus ventajas es su capacidad de renovación. Cuando el espesor y el estado del tablero lo permiten, las marcas, arañazos y manchas superficiales pueden eliminarse mediante lijado antes de volver a aplicar el acabado protector.
Encimeras alistonadas
Las encimeras alistonadas están formadas por diferentes piezas de madera unidas entre sí. Dependiendo de cómo se seleccionen y distribuyan los listones, el resultado puede mostrar una apariencia más uniforme o hacer especialmente visible la variación natural de veta y tonalidad.
Es una de las construcciones más habituales para fabricar superficies de trabajo de madera.
Encimeras chapadas en madera
En este caso, la superficie visible está formada por una capa de madera natural aplicada sobre un tablero soporte.
Permiten obtener la apariencia y el tacto de la madera utilizando una cantidad menor de material noble, pero presentan una diferencia importante respecto a una encimera maciza: la capacidad de lijado y reparación es mucho más limitada.
Un lijado excesivo puede atravesar la chapa superficial y dejar visible el soporte.
Encimeras laminadas efecto madera
Aunque visualmente pueden reproducir con bastante fidelidad diferentes especies, no son encimeras de madera.
Están fabricadas mediante un tablero soporte revestido con un laminado decorativo que imita el aspecto del material natural. Su comportamiento frente al mantenimiento, humedad, reparación y envejecimiento es completamente diferente.
Esta distinción es importante al comparar precios o prestaciones, porque una encimera laminada con acabado roble y una encimera de roble macizo son productos distintos aunque inicialmente puedan ofrecer una estética similar.
Qué madera es mejor para una encimera de cocina
No existe una única especie adecuada para todos los proyectos. Conviene valorar dureza, estabilidad, apariencia, disponibilidad, tratamiento y presupuesto.
Entre las opciones más habituales aparecen el roble, el haya y el nogal, aunque el mercado ofrece muchas otras posibilidades.
| Material | Características | Aspecto | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Roble | Duro y resistente | Veta marcada y tonos cálidos | Muy versátil y ampliamente utilizado |
| Haya | Dura, homogénea y clara | Veta discreta | Requiere una protección adecuada frente a la humedad |
| Nogal | Buena resistencia y valor decorativo | Tonos marrones oscuros y veta expresiva | Normalmente tiene un precio superior |
| Fresno | Resistente y elástico | Claro y con veta visible | Interesante en cocinas luminosas |
| Arce | Duro y de poro fino | Claro y relativamente uniforme | Muy utilizado en superficies de trabajo en algunos mercados |
| Bambú* | Duro y estable según fabricación | Lineal y contemporáneo | Técnicamente es una gramínea transformada en tablero |
*Aunque comercialmente suele incluirse entre las encimeras de madera, el bambú no es una especie de madera propiamente dicha.
Encimeras de roble
El roble es una de las opciones más reconocibles para superficies de cocina por su equilibrio entre resistencia y estética.

Su veta marcada hace que pequeñas señales de uso puedan integrarse visualmente mejor que en superficies extremadamente uniformes. Además, combina con cocinas blancas, negras, verdes, grises o con otros acabados de madera.
Encimeras de haya
La haya ofrece una tonalidad más clara y una apariencia relativamente homogénea. Puede ser una alternativa interesante para interiores donde se busca aumentar la luminosidad visual.
Como ocurre con cualquier encimera de madera, necesita una protección adecuada frente a la humedad, especialmente alrededor del fregadero, juntas y mecanizados.
Encimeras de nogal
La madera de nogal se caracteriza por sus tonalidades más profundas y por una veta especialmente decorativa.
Suele utilizarse cuando la encimera tiene un peso importante dentro del diseño interior, aunque normalmente implica una inversión superior a la de especies más habituales.
Ventajas y desventajas de las encimeras de madera
La elección no debería basarse exclusivamente en su apariencia. Sus ventajas están directamente relacionadas con algunas de las características que también exigen mayores cuidados.
Principales ventajas
La primera es su calidez estética y táctil. Frente a materiales minerales, cerámicos o metálicos, la madera genera una percepción diferente tanto visualmente como al contacto.
Cada tablero presenta variaciones de veta, tonalidad y dibujo, de modo que no existen dos superficies naturales exactamente iguales.
Otra ventaja es la posibilidad de reparación. Arañazos, pequeñas marcas y determinados deterioros superficiales pueden corregirse mediante lijado y renovación del tratamiento cuando la construcción de la encimera lo permite.
Además, la madera puede mecanizarse para adaptarse a determinadas geometrías y ofrece numerosas posibilidades de integración en cocinas de estilos muy distintos.
Principales inconvenientes
La contrapartida es que requiere más atención frente al agua y la humedad que otros materiales utilizados habitualmente en encimeras. También puede arañarse, abollarse o quemarse si se coloca directamente sobre ella un recipiente a elevada temperatura.
Los acabados protectores necesitan mantenimiento y pueden requerir renovaciones periódicas dependiendo del producto utilizado y de la intensidad de uso.
Por tanto, una encimera de madera puede durar muchos años, pero no debe entenderse como una superficie que se instala y puede olvidarse completamente de ella.
¿Resisten las encimeras de madera el agua?
La madera puede utilizarse en una cocina, pero agua y madera exigen una buena resolución constructiva y un tratamiento adecuado.
La exposición puntual a unas gotas de agua no debería confundirse con mantener una superficie húmeda durante horas o permitir que el agua penetre continuamente por una junta.
El riesgo aumenta especialmente en:
- perímetro del fregadero;
- uniones entre diferentes piezas;
- encuentros con la pared;
- perforaciones para grifería;
- cantos y mecanizados;
- zonas próximas al lavavajillas;
- puntos donde el acabado protector se ha deteriorado.
Si el agua penetra repetidamente en la madera puede producir hinchazón, manchas, deformaciones, apertura de juntas o degradación del acabado.
Por eso resulta fundamental retirar los líquidos derramados y no dejar paños o esponjas permanentemente mojados sobre la superficie.
¿Se pueden utilizar encimeras de madera en el baño?
Las encimeras de madera también pueden utilizarse en baños, donde aportan la misma calidez y naturalidad que en una cocina y permiten crear superficies que contrastan especialmente bien con materiales habituales en estos espacios, como la cerámica, la piedra, el vidrio o los revestimientos continuos.
Su utilización es habitual como soporte para lavabos sobre encimera, aunque también pueden plantearse otras configuraciones siempre que el diseño y el tratamiento de la madera sean adecuados para una estancia sometida a humedad y salpicaduras frecuentes.
Precisamente el agua constituye el principal aspecto que debe tenerse en cuenta. El hecho de que una encimera de madera pueda instalarse en un baño no significa que cualquier tablero pueda utilizarse sin protección. La superficie, los cantos, los mecanizados realizados para el lavabo y la grifería y cualquier punto por el que pueda penetrar humedad deben quedar correctamente tratados.
Especial atención requieren los encuentros alrededor del lavabo y la grifería, donde las salpicaduras son continuas. También conviene evitar que el agua permanezca acumulada sobre la superficie y revisar periódicamente el estado del acabado protector y de las juntas.
El ambiente del propio baño introduce además otra variable. Los cambios de humedad pueden afectar a la madera, por lo que una ventilación adecuada contribuye no solo a controlar la humedad interior de la estancia, sino también a mejorar las condiciones a las que están sometidos el mobiliario y las superficies de madera.
En cuanto a la elección del material, siguen siendo importantes aspectos como la especie, la estabilidad del tablero, su construcción y el tratamiento aplicado. Más que buscar simplemente una supuesta «madera resistente al agua», interesa seleccionar una solución concebida y correctamente protegida para las condiciones reales de uso.
La madera puede utilizarse además para conseguir diferentes resultados estéticos. Una encimera clara combinada con un lavabo blanco puede reforzar una imagen luminosa y natural, mientras que especies o acabados más oscuros permiten crear contrastes con sanitarios, griferías y revestimientos claros.
Por tanto, cocinas y baños son dos espacios en los que las encimeras de madera pueden tener cabida, pero en ambos casos la durabilidad dependerá en gran medida de cómo se resuelvan la protección frente al agua, los mecanizados, las juntas, la instalación y el mantenimiento posterior.
El fregadero es uno de los puntos críticos

La zona del fregadero merece especial atención porque es probablemente el lugar de la encimera sometido con mayor frecuencia al agua.
El mecanizado practicado para instalarlo debe quedar correctamente protegido, incluidos los cantos que no permanecen visibles una vez terminado el montaje.
Una filtración a través de una junta aparentemente pequeña puede mantener húmeda una zona de madera durante largos periodos sin que el problema resulte inmediatamente visible.
La elección del tipo de fregadero también influye. Los modelos instalados sobre la encimera pueden proteger parcialmente el borde del corte si la unión está correctamente ejecutada. Los fregaderos bajo encimera, por su parte, dejan más expuesto el canto interior y exigen una ejecución especialmente cuidadosa.
Esto no significa que sea imposible utilizar un fregadero bajo encimera con madera, sino que el diseño, sellado y mantenimiento del encuentro adquieren mucha más importancia.
¿Se puede colocar una encimera de madera junto a la placa de cocina?
Sí, siempre que se respeten las especificaciones de instalación de la placa, las distancias necesarias y las recomendaciones de los fabricantes.
La madera no debe confundirse con una superficie resistente de forma ilimitada a las altas temperaturas.
Aunque puede soportar el uso normal de una cocina cuando está correctamente instalada, no conviene colocar ollas, sartenes o bandejas recién retiradas del fuego o del horno directamente sobre la encimera.
El calor intenso puede deteriorar el tratamiento superficial, provocar cambios de color o incluso quemar la madera.
Utilizar salvamanteles o elementos de protección sigue siendo recomendable.
En torno a placas y otros equipos empotrados también deben respetarse las distancias, ventilaciones y condiciones de montaje indicadas por el fabricante del electrodoméstico.
Qué grosor debe tener una encimera de madera
El grosor tiene una función tanto estructural como estética. Son habituales encimeras en torno a 30 o 40 mm, aunque existen soluciones más delgadas y otras considerablemente más gruesas. No existe un espesor universal que resulte adecuado para todas las instalaciones.
La longitud de los tramos, los apoyos disponibles, los huecos practicados para fregadero y placa, el tipo de tablero y la geometría de la cocina pueden condicionar el espesor necesario.
Visualmente, una encimera gruesa aporta una mayor presencia y puede funcionar especialmente bien en islas o muebles de líneas robustas. Los espesores menores pueden encajar mejor en cocinas minimalistas.
Pero la decisión no debería ser únicamente estética. Hay que comprobar que el tablero y los apoyos sean adecuados para las luces y mecanizados previstos.
Aceite, barniz u otros tratamientos para proteger la madera
Una encimera de madera utilizada como superficie de trabajo necesita un acabado apropiado.
Dos de las soluciones más conocidas son los aceites y los barnices, aunque dentro de ambas categorías existen productos con formulaciones y prestaciones muy diferentes.
Encimeras tratadas con aceite
Los aceites adecuados penetran en la madera y permiten conservar una apariencia muy natural.
Una ventaja es que facilitan determinadas reparaciones locales. Una zona desgastada puede lijarse y volver a tratarse, siempre siguiendo las indicaciones del sistema aplicado.
A cambio, suelen requerir renovaciones periódicas para mantener la protección.
La frecuencia no debería establecerse mediante una regla rígida del tipo “una vez al año”. Dependerá del producto, especie, intensidad de uso, limpieza y exposición al agua.
La propia superficie ofrece pistas: pérdida de repelencia al agua, aspecto seco o zonas visiblemente desgastadas pueden indicar que necesita mantenimiento.
Encimeras barnizadas
El barniz crea una película protectora sobre la superficie y puede ofrecer una mayor barrera frente a determinados agentes.
Sin embargo, si la película se raya o rompe, una reparación localizada puede resultar más visible y exigir una intervención diferente a la de una superficie aceitada.
La elección dependerá del acabado deseado, del uso previsto y del nivel de mantenimiento que se esté dispuesto a asumir.
En cualquier caso, deben utilizarse productos específicamente indicados para el uso previsto de la superficie, siguiendo sus instrucciones de aplicación, secado y mantenimiento.
Cómo limpiar una encimera de madera
La limpieza diaria no requiere procedimientos especialmente complejos.
En general, es preferible utilizar un paño suave ligeramente humedecido y un producto de limpieza compatible con el acabado. Después conviene retirar la humedad restante. Debe evitarse empapar la superficie.
También hay que tener cuidado con productos agresivos, abrasivos o desengrasantes muy fuertes, ya que pueden deteriorar determinados tratamientos.
La recomendación más importante es actuar rápidamente ante los derrames, especialmente cuando se trata de líquidos capaces de teñir la madera o permanecer durante mucho tiempo sobre ella.
Vino, café, aceites, salsas y otros productos pueden dejar marcas si penetran en una superficie cuyo tratamiento se encuentra desgastado.

Cómo eliminar manchas y arañazos
Una de las principales ventajas de una encimera maciza o alistonada es que determinados daños no tienen por qué ser definitivos. Un arañazo superficial puede desaparecer mediante un lijado ligero y la posterior renovación del acabado. Las manchas también pueden reducirse o eliminarse si no han penetrado demasiado profundamente.
Sin embargo, no existe un único procedimiento válido para todas las encimeras. Antes de lijar hay que conocer el tipo de construcción y tratamiento.
En una superficie chapada, por ejemplo, un lijado excesivo puede atravesar la capa de madera noble. Y una encimera barnizada requiere un proceso diferente al de una aceitada.
Las manchas profundas, quemaduras importantes, deformaciones o zonas deterioradas por humedad pueden necesitar una reparación profesional.
¿Se puede renovar una encimera de madera vieja?
Sí, y esta es precisamente una de sus características más interesantes desde el punto de vista de la rehabilitación.
Cuando se trata de una encimera de madera con suficiente espesor y sin daños estructurales graves, es posible lijar la capa superficial para eliminar parte de las marcas acumuladas y aplicar posteriormente un nuevo tratamiento.
El resultado puede transformar considerablemente una encimera envejecida.
Antes de hacerlo deben comprobarse:
- profundidad de las manchas;
- presencia de humedad;
- deformaciones;
- estado de las juntas;
- espesor disponible;
- tipo de construcción;
- acabado existente.
Si existen zonas hinchadas, madera degradada o problemas provocados por filtraciones, simplemente lijar la superficie no resolverá el origen del daño.
Cómo se instala una encimera de madera
La instalación debe tener en cuenta una característica fundamental: la madera puede experimentar movimientos dimensionales relacionados con las condiciones ambientales.
Por ello, la fijación no debería realizarse sin considerar el comportamiento propio del material y las instrucciones del fabricante del tablero. Antes del montaje deben comprobarse las dimensiones, nivelación de los muebles, apoyos, juntas, encuentros y mecanizados.
Los cortes destinados al fregadero, placa o grifería necesitan una atención especial. No basta con proteger únicamente la cara superior: los cantos generados durante el mecanizado también deben quedar correctamente tratados.
Los encuentros con paredes y otras superficies deben resolverse de manera que se limite la entrada de agua y, al mismo tiempo, se contemple el comportamiento dimensional de la madera.
Una instalación deficiente puede provocar problemas incluso cuando la calidad de la encimera es buena.
Cuánto dura una encimera de madera
No existe una vida útil fija aplicable a todas las encimeras. Una superficie de buena calidad, correctamente instalada y mantenida puede permanecer en servicio durante décadas, mientras que una exposición continua al agua o una instalación deficiente puede provocar daños mucho antes. La posibilidad de renovar la superficie juega a favor de su longevidad.
A diferencia de una solución donde un daño superficial implica sustituir la pieza completa, una encimera maciza puede admitir diferentes intervenciones a lo largo de su vida útil.
La durabilidad dependerá especialmente de: calidad de la madera, construcción del tablero, tratamiento, instalación, exposición a la humedad y mantenimiento.
Cuánto cuestan las encimeras de madera
El precio puede variar enormemente, por lo que no resulta adecuado hablar de una única cifra por metro lineal como referencia universal.
Influyen la especie de madera, procedencia, calidad, espesor, construcción, dimensiones, tratamiento y complejidad de los mecanizados.
Una encimera de haya alistonada producida en formatos estándar puede situarse en una categoría de precio muy diferente a una superficie de nogal fabricada a medida.
Además del material hay que considerar:
- cortes y mecanizados;
- huecos para fregadero y placa;
- tratamiento superficial;
- transporte;
- instalación;
- encuentros especiales;
- copetes o remates;
- posibles trabajos a medida.
Por ello, para comparar presupuestos resulta más útil comprobar exactamente qué producto y servicios incluye cada oferta que limitarse al precio del tablero.
Encimeras de madera frente a porcelánico, granito, cuarzo y laminado
La madera compite con materiales que ofrecen comportamientos muy distintos. La elección debería depender de las prioridades de cada proyecto.
| Material | Agua y manchas | Calor | Mantenimiento | Reparabilidad | Característica estética |
| Madera | Requiere protección y cuidado | Necesita protección frente a calor intenso | Medio/alto según acabado | Alta en madera maciza | Natural y cálida |
| Granito | Buena con mantenimiento adecuado | Muy buena | Bajo/moderado | Limitada ante roturas | Piedra natural |
| Porcelánico | Muy buena | Muy buena | Bajo | Difícil ante roturas | Gran variedad |
| Cuarzo aglomerado | Buena | Precaución con temperaturas elevadas | Bajo | Limitada | Uniforme y amplia variedad |
| Laminado | Buena en superficie; sensible en juntas y núcleo | Limitada | Bajo | Baja | Muy amplia variedad y precio contenido |
La tabla debe entenderse como una comparación general. Las prestaciones concretas dependen del producto, de modo que siempre hay que consultar la información técnica del fabricante.
La madera destaca especialmente cuando se busca naturalidad, tacto y posibilidad de renovación. El porcelánico o determinadas piedras pueden ser más apropiados cuando la prioridad absoluta es reducir el mantenimiento y aumentar la resistencia frente al agua y las temperaturas elevadas.
Combinar madera con otros materiales en la cocina
Elegir madera no obliga a utilizarla en toda la superficie de trabajo. Una solución cada vez más interesante consiste en combinar diferentes materiales según el uso de cada zona.
Por ejemplo, una isla destinada principalmente a desayunos y preparación puede incorporar madera mientras las áreas próximas al fregadero y a la placa se resuelven con piedra o porcelánico. También puede hacerse lo contrario: utilizar una encimera mineral en la zona principal y reservar la madera para una barra, península o mesa integrada.
Esta estrategia permite aprovechar la calidez de la madera en los puntos donde tiene mayor presencia visual y utilizar materiales con menores necesidades de mantenimiento en las zonas sometidas a un uso más intenso.
La transición entre materiales debe diseñarse cuidadosamente para resolver cambios de espesor, juntas y encuentros.
Encimeras de madera en cocinas blancas, negras y de color

La versatilidad estética explica buena parte de la permanencia de la madera en el diseño de cocinas.
En una cocina blanca, una encimera de roble, haya u otra madera clara introduce contraste y reduce la sensación de uniformidad.
Con muebles negros o antracita, las tonalidades cálidas generan un contraste más intenso y pueden evitar que el conjunto resulte visualmente demasiado oscuro.
Las cocinas verdes, azules o en tonos tierra también admiten numerosas combinaciones con madera, especialmente cuando se busca una relación más directa con materiales y colores naturales.
La elección de la especie y el acabado permite modificar notablemente el resultado. No produce el mismo efecto un roble claro con acabado mate que un nogal oscuro.
Encimeras de madera para cocinas pequeñas
La madera también puede funcionar en espacios reducidos. Las especies claras y los acabados naturales pueden contribuir a mantener una sensación visual más luminosa, especialmente cuando se combinan con muebles blancos o de tonos suaves.
En cocinas pequeñas conviene prestar especial atención al grosor visual de la encimera. Un canto extremadamente grueso puede aportar demasiado peso al conjunto, mientras que una solución más contenida puede reforzar una imagen ligera.
También puede utilizarse la madera únicamente en una pequeña barra o superficie auxiliar para introducir calidez sin extenderla a toda la cocina.
La madera como protagonista de las cocinas contemporáneas
La utilización de materiales naturales continúa teniendo una presencia importante en interiorismo, pero las encimeras de madera actuales no están limitadas a cocinas rústicas.
Los diseños contemporáneos combinan madera con frentes sin tiradores, superficies mate, acero inoxidable, piedra, porcelánico y griferías negras o metálicas.
También existe un creciente interés por acabados que conservan una apariencia natural y permiten apreciar la veta y las variaciones propias del material.
Las encimeras gruesas continúan utilizándose cuando se busca una presencia contundente, mientras que otras propuestas optan por perfiles más contenidos y líneas sencillas.
Más que responder a un único estilo, la madera funciona como un elemento capaz de aportar textura y contraste dentro de composiciones muy diferentes.
Errores frecuentes al elegir encimeras de madera
Algunos problemas asociados a estas superficies no proceden del material en sí, sino de una elección, instalación o mantenimiento inadecuados.
Entre los errores más habituales se encuentran:
- Elegir únicamente por el color sin valorar la especie y construcción del tablero.
- Confundir una encimera laminada efecto madera con madera natural.
- No proteger correctamente cortes y mecanizados.
- Dejar agua acumulada alrededor del fregadero.
- Colocar recipientes muy calientes directamente sobre la superficie.
- Utilizar productos de limpieza incompatibles con el acabado.
- No renovar el tratamiento cuando comienza a perder eficacia.
- Instalar la encimera sin contemplar los movimientos naturales de la madera.
- Elegir un fregadero bajo encimera sin resolver correctamente los cantos expuestos.
- Suponer que cualquier arañazo puede eliminarse mediante un lijado profundo, especialmente en superficies chapadas.
Qué tener en cuenta antes de elegir una encimera de madera
La decisión debería comenzar por determinar cómo se utiliza realmente la cocina. En una vivienda donde se cocina intensamente todos los días y se busca una superficie que requiera la mínima atención posible, puede resultar conveniente comparar la madera con materiales de menor mantenimiento.
Si, en cambio, se valora especialmente el tacto, la naturalidad, el envejecimiento del material y la posibilidad de reparar la superficie, la madera ofrece cualidades difíciles de reproducir.
Después hay que elegir la construcción —maciza, alistonada o chapada— y la especie adecuada, valorar el acabado protector y analizar cuidadosamente las zonas sometidas a agua y calor.
También deben considerarse desde el principio los mecanizados para fregadero, placa y grifería, porque algunos de los puntos más vulnerables de una encimera se encuentran precisamente en los cantos y juntas creados durante la instalación.
Finalmente, hay que asumir el mantenimiento como parte de las características del material. Una encimera de madera correctamente cuidada no tiene por qué conservar durante años el aspecto exacto del primer día: puede adquirir pequeñas marcas, variaciones de tono y una pátina asociada al uso.
Precisamente esa capacidad de evolucionar y, cuando sea necesario, lijarse, repararse y renovarse constituye una de las principales diferencias entre las encimeras de madera y muchas superficies industriales utilizadas actualmente en las cocinas.
