La aerotermia se ha convertido en una de las tecnologías más utilizadas en los proyectos de obra nueva y rehabilitación gracias a su capacidad para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria (ACS) con un consumo energético reducido. Su elevada eficiencia y su compatibilidad con energías renovables, como la fotovoltaica, la han situado como una alternativa cada vez más habitual frente a las calderas tradicionales de gas o gasóleo.
Pero ¿cómo funciona la aerotermia? Aunque muchas personas conocen sus ventajas, no siempre tienen claro cuál es el proceso que permite obtener calor del aire exterior incluso durante el invierno. Lejos de generar energía mediante una combustión, este sistema aprovecha la energía térmica presente en el ambiente y la transfiere al interior de la vivienda mediante un ciclo termodinámico de alta eficiencia.
Comprender cómo funciona la aerotermia también ayuda a entender por qué este sistema puede reducir el consumo energético, mejorar el confort de la vivienda y contribuir a disminuir las emisiones de CO₂. Sin embargo, su rendimiento dependerá de factores como el aislamiento del edificio, el correcto dimensionado de la instalación o el sistema de emisión utilizado.
En este artículo explicamos cómo funciona la aerotermia paso a paso, cuáles son los elementos que forman una instalación, qué aplicaciones tiene en una vivienda y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de instalar este sistema en un proyecto de rehabilitación.
¿Qué es la aerotermia?
La aerotermia es un sistema de climatización que utiliza la energía contenida en el aire exterior para proporcionar calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria durante todo el año. Para ello emplea una bomba de calor aire-agua, capaz de captar la energía térmica del ambiente y transferirla al circuito de agua de la instalación.
Aunque pueda resultar sorprendente, el aire contiene energía incluso cuando las temperaturas son muy bajas. La bomba de calor aprovecha esa energía mediante un refrigerante que circula por un circuito cerrado y que cambia de estado durante el proceso. Gracias a este ciclo, el equipo puede extraer calor del exterior e introducirlo en el interior de la vivienda con un consumo eléctrico muy inferior a la energía térmica que es capaz de generar.
Por este motivo, la aerotermia está considerada una tecnología de alta eficiencia y, bajo determinadas condiciones establecidas por la normativa europea, una parte importante de la energía que aprovecha puede considerarse energía renovable.
A diferencia de las calderas convencionales, la aerotermia no necesita quemar combustibles fósiles para producir calor. Su funcionamiento se basa en el intercambio de energía entre el aire exterior y el circuito hidráulico de la vivienda, lo que permite reducir las emisiones y disminuir la dependencia de combustibles como el gas natural o el gasóleo.
Además, un único equipo puede cubrir las principales necesidades de climatización de una vivienda, simplificando la instalación y facilitando la integración con otros sistemas de eficiencia energética, como la energía solar fotovoltaica o los sistemas de control inteligente del hogar.
¿Cómo funciona la aerotermia paso a paso? – Infografía
Entender cómo funciona la aerotermia es más sencillo si se analiza el proceso por fases. Aunque en su interior intervienen principios termodinámicos y un circuito frigorífico, el objetivo final es muy simple: captar la energía del aire exterior y transferirla al agua que alimenta el sistema de calefacción, refrigeración o agua caliente sanitaria de la vivienda.
Para conseguirlo, la bomba de calor hace circular un refrigerante a través de un circuito cerrado en el que este fluido cambia continuamente de estado, pasando de líquido a gas y viceversa. Durante este proceso absorbe calor del ambiente, lo concentra y lo cede al circuito hidráulico del edificio.

1. Captación de la energía del aire exterior
El proceso comienza en la unidad exterior, donde un ventilador impulsa el aire ambiente a través de un intercambiador denominado evaporador.
Aunque en el exterior haga frío, el aire sigue conteniendo energía térmica. El refrigerante que circula por el evaporador se encuentra a una temperatura inferior a la del aire, por lo que absorbe ese calor y comienza a evaporarse.
Este es uno de los aspectos que más dudas genera entre los usuarios. Muchas personas piensan que la aerotermia deja de funcionar cuando las temperaturas descienden por debajo de cero, pero la realidad es que el aire sigue almacenando energía incluso con varios grados bajo cero. Los equipos actuales están diseñados para trabajar en condiciones climáticas muy exigentes, aunque, como es lógico, su rendimiento disminuye conforme baja la temperatura exterior.
2. Compresión del refrigerante
Una vez que el refrigerante ha absorbido energía y se encuentra en estado gaseoso, pasa al compresor, considerado el corazón de la instalación.
El compresor aumenta la presión del gas y, al hacerlo, también incrementa notablemente su temperatura. Este proceso permite concentrar la energía captada del aire exterior y obtener un calor de mayor intensidad, suficiente para climatizar la vivienda o producir agua caliente sanitaria.
La electricidad que consume la aerotermia se emplea principalmente para alimentar este compresor. Sin embargo, la mayor parte de la energía que entrega el sistema no procede de la red eléctrica, sino del calor previamente captado del aire.
Por esta razón, la aerotermia puede generar entre tres y cinco kilovatios hora de energía térmica por cada kilovatio hora de electricidad consumido, dependiendo del modelo, las condiciones de funcionamiento y el diseño de la instalación.
3. Cesión del calor al circuito de agua
Tras salir del compresor, el refrigerante llega al condensador, donde cede el calor acumulado al circuito de agua de la vivienda.
Ese agua caliente puede destinarse a diferentes usos:
- Alimentar un sistema de suelo radiante.
- Calentar radiadores de baja temperatura.
- Impulsar fan coils para calefacción y refrigeración.
- Producir agua caliente sanitaria (ACS) mediante un acumulador.
Al transferir el calor, el refrigerante vuelve a convertirse en líquido y continúa circulando por el circuito para repetir nuevamente todo el proceso.
Se trata de un ciclo continuo que puede mantenerse durante horas con un consumo eléctrico relativamente reducido, lo que explica la elevada eficiencia de este tipo de instalaciones.
4. Distribución del calor o del frío en la vivienda
El último paso consiste en distribuir esa energía por toda la vivienda.
En invierno, el agua caliente alimenta los diferentes emisores térmicos, proporcionando calefacción de forma uniforme y confortable.
Durante el verano, el proceso se invierte. La bomba de calor cambia el sentido del ciclo frigorífico y extrae el calor del interior de la vivienda para expulsarlo al exterior. De esta forma, el mismo equipo puede proporcionar refrigeración sin necesidad de instalar un sistema independiente.
Esta capacidad para ofrecer calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un único equipo es una de las principales ventajas de la aerotermia frente a otras soluciones convencionales.
En definitiva, la aerotermia basa su funcionamiento en la captación del calor presente en el aire exterior y su transferencia al circuito de agua de la vivienda. Este proceso, que se repite de forma continua, permite obtener calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un elevado nivel de eficiencia energética.
Componentes de una instalación de aerotermia
Aunque el funcionamiento de una bomba de calor puede parecer complejo, una instalación de aerotermia está formada por un conjunto de elementos perfectamente coordinados que trabajan para captar, transformar y distribuir la energía. Conocer sus principales componentes permite entender mejor cómo se produce el intercambio de calor y qué papel desempeña cada uno dentro del sistema.
Unidad exterior
La unidad exterior es el elemento más visible de la instalación. Se instala en la fachada, cubierta, jardín o terraza y es la encargada de captar la energía térmica del aire ambiente.
En su interior se encuentran el ventilador, el evaporador y, en muchos equipos, también el compresor. El ventilador impulsa el aire exterior a través del intercambiador para que el refrigerante pueda absorber el calor disponible, incluso cuando la temperatura ambiente es baja.
La ubicación de esta unidad resulta fundamental para garantizar un funcionamiento eficiente. Debe instalarse en un lugar bien ventilado, libre de obstáculos que dificulten la circulación del aire y con un acceso adecuado para las labores de mantenimiento.
Unidad interior
La unidad interior conecta la bomba de calor con la instalación hidráulica de la vivienda. Dependiendo del fabricante y del tipo de equipo, puede integrar distintos componentes, como el intercambiador de placas, la bomba de circulación, el vaso de expansión o el sistema de control.
En algunos modelos también incorpora el depósito de agua caliente sanitaria, mientras que en otros este se instala de forma independiente.
Además de gestionar la producción de calefacción, refrigeración y ACS, la unidad interior regula el funcionamiento de la instalación para adaptarlo a la demanda energética de la vivienda.
Compresor
El compresor es el componente que permite multiplicar la eficiencia de la aerotermia. Su función consiste en aumentar la presión del refrigerante después de que este haya absorbido calor del aire exterior.
Al elevar la presión también aumenta la temperatura del refrigerante, haciendo posible que pueda ceder esa energía al circuito de agua de la instalación.
Los equipos actuales suelen incorporar compresores Inverter, capaces de modular su potencia en función de las necesidades reales de la vivienda. Esto reduce el consumo eléctrico, mejora el confort y evita los continuos arranques y paradas que caracterizaban a equipos de generaciones anteriores.
Circuito frigorífico e intercambiadores
El circuito frigorífico conecta todos los componentes de la bomba de calor mediante un refrigerante que circula de forma continua.
Durante su recorrido, este fluido cambia varias veces de estado —de líquido a gas y nuevamente a líquido— para absorber calor del aire exterior y transferirlo posteriormente al agua de la instalación.
Los intercambiadores de calor son los encargados de realizar esta transferencia de energía sin que el refrigerante y el agua lleguen a mezclarse, garantizando un funcionamiento seguro y eficiente.
Depósito de agua caliente sanitaria
Cuando la instalación también produce agua caliente sanitaria (ACS), suele incorporar un acumulador donde se almacena el agua calentada por la bomba de calor.
Este depósito permite disponer de agua caliente de forma inmediata cuando se abre un grifo o una ducha y contribuye a optimizar el funcionamiento del sistema, evitando arranques innecesarios del equipo.
Su capacidad dependerá del número de ocupantes de la vivienda y de los hábitos de consumo de cada hogar.
Sistema de emisión
La energía producida por la bomba de calor debe distribuirse por la vivienda mediante un sistema de emisión adecuado.
El más eficiente es el suelo radiante, ya que trabaja con temperaturas de impulsión bajas y permite aprovechar al máximo el rendimiento de la aerotermia.
No obstante, también es posible utilizar fan coils, que proporcionan calefacción y refrigeración, o radiadores de baja temperatura, especialmente diseñados para trabajar con bombas de calor.
En muchas rehabilitaciones también es posible conservar los radiadores existentes, aunque antes conviene comprobar si su dimensionado es compatible con las temperaturas de impulsión de la nueva instalación o si será necesario sustituirlos para mantener un nivel de confort adecuado.
¿Qué puede hacer una instalación de aerotermia?
Una de las principales ventajas de la aerotermia es su versatilidad. A diferencia de otros sistemas que únicamente proporcionan calefacción o agua caliente, una bomba de calor puede cubrir las principales necesidades de climatización de una vivienda durante todo el año. Esto permite simplificar las instalaciones, reducir el número de equipos necesarios y mejorar la eficiencia energética del conjunto del edificio.
Calefacción
La función más conocida de la aerotermia es la producción de calefacción durante los meses de invierno.
El sistema calienta el agua que circula por los emisores térmicos de la vivienda, ya sean suelo radiante, fan coils o radiadores compatibles con bajas temperaturas. Al trabajar con temperaturas de impulsión inferiores a las de una caldera convencional, consigue un rendimiento muy elevado y un consumo energético reducido.
En viviendas bien aisladas, la aerotermia puede mantener una temperatura estable con un gasto energético significativamente menor que otros sistemas tradicionales.
Refrigeración
Además de generar calor, la mayoría de las bombas de calor reversibles pueden funcionar en sentido inverso durante el verano.
En este modo, el equipo extrae el calor del interior de la vivienda y lo expulsa al exterior, proporcionando refrigeración mediante suelo radiante refrescante o, más habitualmente, mediante fan coils.
Esta doble función evita la necesidad de instalar un equipo independiente de aire acondicionado, reduciendo tanto la inversión como el espacio ocupado por las instalaciones.
Agua caliente sanitaria (ACS)
La producción de agua caliente sanitaria (ACS) es otra de las aplicaciones habituales de la aerotermia.
La bomba de calor calienta el agua almacenada en un depósito acumulador para abastecer duchas, lavabos y cocina. Este proceso se realiza con un consumo eléctrico reducido, especialmente si se compara con un termo eléctrico convencional.
En muchas viviendas, la producción de ACS representa una parte importante del consumo energético anual, por lo que sustituir sistemas menos eficientes por una bomba de calor puede traducirse en un ahorro significativo.

Climatización de piscinas
Algunas instalaciones también permiten climatizar piscinas mediante un intercambiador específico.
Esta aplicación resulta especialmente interesante en viviendas unifamiliares, ya que prolonga la temporada de baño sin necesidad de recurrir a sistemas de calefacción independientes. No obstante, conviene dimensionar correctamente la instalación para garantizar que todas las demandas energéticas puedan cubrirse de forma eficiente.
¿La aerotermia funciona cuando hace mucho frío?
Una de las dudas más habituales entre quienes se plantean instalar una bomba de calor es si la aerotermia sigue siendo eficiente durante los días más fríos del invierno.
La respuesta es sí. Aunque las bajas temperaturas reducen el rendimiento de cualquier bomba de calor, los equipos actuales están preparados para funcionar incluso cuando el termómetro desciende varios grados bajo cero.
Esto es posible porque el aire exterior sigue conteniendo energía térmica, incluso en condiciones de frío intenso. La bomba de calor es capaz de captarla y aprovecharla mediante el ciclo frigorífico explicado anteriormente.
Eso sí, a medida que disminuye la temperatura exterior, el equipo necesita realizar un mayor esfuerzo para obtener la misma cantidad de energía. Como consecuencia, el rendimiento se reduce y aumenta ligeramente el consumo eléctrico.
La importancia del COP, el SCOP y el SEER
Para valorar la eficiencia de una instalación de aerotermia conviene conocer varios indicadores. El COP o coeficiente de rendimiento expresa la relación entre la energía térmica producida y la electricidad consumida en unas condiciones concretas de ensayo. Por ejemplo, un COP de 4 indica que el equipo entrega cuatro kilovatios hora de calor por cada kilovatio hora de electricidad utilizado.
Sin embargo, para conocer mejor su comportamiento durante toda la temporada de calefacción resulta más representativo el SCOP o coeficiente de rendimiento estacional. Este indicador tiene en cuenta el funcionamiento del equipo bajo diferentes temperaturas y cargas a lo largo del invierno, por lo que permite aproximarse mejor a su eficiencia real.
Cuando la bomba de calor también proporciona refrigeración, debe valorarse el SEER o índice de eficiencia energética estacional. Este dato relaciona la energía frigorífica aportada durante la temporada de verano con la electricidad consumida para producirla. Cuanto mayor sea el SEER, más eficiente será el equipo en modo refrigeración.
En cualquier caso, estos valores deben interpretarse junto con otros factores como la zona climática, la temperatura de impulsión, el aislamiento del edificio y el tipo de emisores instalados. Un equipo con buenos valores nominales puede ofrecer un rendimiento inferior si la instalación no está correctamente dimensionada.
Así queda más completo y evita que parezca que solo estamos evaluando la aerotermia en modo calefacción. También corregiría «SCOOP» por SCOP.
El COP (Coeficiente de Rendimiento) expresa la relación entre la energía térmica producida y la electricidad consumida en unas condiciones concretas de ensayo. Por ejemplo, un COP de 4 significa que el equipo genera cuatro kilovatios hora de calor por cada kilovatio hora de electricidad consumido.
Sin embargo, el dato más representativo es el SCOP (Coeficiente de Rendimiento Estacional), ya que tiene en cuenta el comportamiento de la bomba de calor durante toda la temporada de calefacción y refleja mejor el rendimiento real de la instalación.
Un buen diseño es tan importante como el equipo
El rendimiento de la aerotermia no depende únicamente de la bomba de calor. Factores como el aislamiento térmico de la vivienda, la calidad de las carpinterías, el sistema de emisión o el correcto dimensionado de la instalación influyen de forma decisiva en su eficiencia.
En proyectos de rehabilitación energética es frecuente combinar la instalación de una bomba de calor con actuaciones sobre la envolvente del edificio, como la mejora del aislamiento o la sustitución de ventanas. Estas intervenciones reducen la demanda energética de la vivienda y permiten que la aerotermia trabaje en condiciones más favorables, mejorando tanto el confort como el ahorro energético.
¿Cuánto consume la aerotermia?
Una de las razones por las que cada vez más propietarios optan por instalar una bomba de calor es su capacidad para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un consumo eléctrico relativamente reducido. Sin embargo, una de las preguntas más habituales sigue siendo cuánto consume realmente una instalación de aerotermia.
La respuesta depende de numerosos factores, como el tamaño de la vivienda, el nivel de aislamiento, la zona climática, la temperatura de confort deseada o los hábitos de uso de los ocupantes. Por ello, no existe una cifra única aplicable a todas las instalaciones.
Lo que sí puede afirmarse es que la aerotermia aprovecha la energía térmica presente en el aire exterior para multiplicar la energía aportada mediante electricidad. En condiciones normales de funcionamiento, una bomba de calor puede producir entre tres y cinco kilovatios hora de energía térmica por cada kilovatio hora de electricidad consumido.
Esta elevada eficiencia permite reducir de forma significativa el consumo respecto a sistemas como los termos eléctricos o las calderas eléctricas, que transforman prácticamente toda la electricidad consumida en calor sin aprovechar una fuente de energía renovable.
Un ejemplo práctico
Imaginemos una vivienda unifamiliar con una demanda de calefacción de 12.000 kWh al año.
Si la instalación dispone de una bomba de calor con un rendimiento estacional (SCOP) de 4, necesitará aproximadamente 3.000 kWh de electricidad para producir esa energía térmica.
En cambio, un sistema eléctrico convencional tendría que consumir prácticamente los mismos 12.000 kWh para generar la misma cantidad de calor.
Este ejemplo ilustra por qué la aerotermia puede contribuir a reducir considerablemente la factura energética, especialmente cuando se combina con una vivienda bien aislada y un sistema de emisión de baja temperatura.
La fotovoltaica, una combinación especialmente eficiente

El ahorro puede incrementarse aún más cuando la bomba de calor se alimenta, total o parcialmente, mediante una instalación de energía solar fotovoltaica.
Durante las horas de mayor producción solar es posible cubrir una parte importante del consumo eléctrico de la aerotermia con energía generada en la propia vivienda, reduciendo la dependencia de la red eléctrica y mejorando el autoconsumo.
Por este motivo, la combinación de aerotermia y fotovoltaica se ha convertido en una de las soluciones más habituales tanto en viviendas de nueva construcción como en proyectos de rehabilitación energética.
Ventajas e inconvenientes de la aerotermia
Como cualquier tecnología, la aerotermia presenta importantes ventajas, pero también algunos aspectos que conviene valorar antes de iniciar una instalación, especialmente en una vivienda existente.
Principales ventajas
La principal ventaja de la aerotermia es su alta eficiencia energética. Al aprovechar la energía contenida en el aire exterior, puede generar varias veces más energía térmica de la que consume en electricidad, reduciendo tanto el gasto energético como las emisiones asociadas a la climatización.
Otro de sus puntos fuertes es que un único equipo puede proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, simplificando las instalaciones y evitando la necesidad de disponer de diferentes sistemas para cada servicio.
Además, se trata de una tecnología especialmente adecuada para edificios de alta eficiencia energética y para proyectos de rehabilitación en los que se mejora previamente la envolvente térmica mediante aislamiento o sustitución de ventanas.
Entre sus principales ventajas destacan:
- Elevada eficiencia energética, especialmente con sistemas de baja temperatura.
- Reducción del consumo energético frente a muchos sistemas convencionales.
- Producción de calefacción, refrigeración y ACS con un único equipo.
- Posibilidad de combinarse con instalaciones fotovoltaicas para aumentar el ahorro.
- Menor impacto ambiental al reducir el uso de combustibles fósiles.
- Bajo nivel de mantenimiento en comparación con otros sistemas de climatización.
Aspectos que conviene tener en cuenta
La principal barrera para muchos usuarios es la inversión inicial, generalmente superior a la de una caldera convencional. No obstante, este mayor desembolso suele compensarse con el ahorro energético obtenido durante la vida útil de la instalación.
También es importante recordar que la aerotermia alcanza su máximo rendimiento cuando la vivienda presenta un buen nivel de aislamiento y dispone de emisores adaptados a bajas temperaturas. En edificios poco eficientes puede seguir siendo una solución viable, aunque en muchos casos resulta recomendable acometer previamente actuaciones de rehabilitación energética que reduzcan la demanda de calefacción.
Otro aspecto a considerar es la necesidad de disponer de un espacio adecuado para instalar la unidad exterior y garantizar una correcta ventilación, así como realizar un dimensionado preciso de la instalación para evitar pérdidas de rendimiento.
En definitiva, la aerotermia ofrece importantes ventajas desde el punto de vista energético y ambiental, pero su éxito depende en gran medida de un buen proyecto, una instalación correctamente dimensionada y unas condiciones adecuadas del edificio en el que va a implantarse.

¿Cuánto cuesta instalar un sistema de aerotermia?
El precio de una instalación de aerotermia depende de numerosos factores, por lo que resulta difícil establecer una cifra única válida para todas las viviendas. Aspectos como la superficie del inmueble, el nivel de aislamiento, el sistema de emisión elegido o la necesidad de producir agua caliente sanitaria influyen de forma directa en el presupuesto final.
En una vivienda unifamiliar, el coste de una instalación completa suele situarse, de forma orientativa, entre 8.000 y 18.000 euros, incluyendo el suministro del equipo y su instalación. Si además se incorpora suelo radiante o se realizan otras actuaciones de rehabilitación energética, la inversión puede ser superior.
En el caso de una vivienda ya existente, el presupuesto también dependerá del estado de la instalación de calefacción. Si es posible reutilizar parte de los emisores o de la red hidráulica, el coste de la actuación puede reducirse considerablemente.
Aunque la inversión inicial es superior a la de otros sistemas de climatización, debe valorarse teniendo en cuenta el ahorro energético que puede generar durante su vida útil, especialmente cuando sustituye a equipos menos eficientes o que utilizan combustibles fósiles.
Además, en determinadas comunidades autónomas y convocatorias públicas pueden existir subvenciones y ayudas destinadas a fomentar la rehabilitación energética y la instalación de bombas de calor de alta eficiencia, lo que puede reducir significativamente el coste final para el propietario.
Preguntas frecuentes sobre la aerotermia
¿La aerotermia consume mucha electricidad?
No. Aunque funciona con electricidad, la mayor parte de la energía que utiliza procede del aire exterior. Gracias a ello, una bomba de calor puede generar varias veces más energía térmica de la que consume en electricidad, siempre que la instalación esté correctamente diseñada.
¿Se puede instalar aerotermia en una vivienda con radiadores?
Sí, aunque conviene analizar cada caso. La aerotermia ofrece su mejor rendimiento con suelo radiante o radiadores de baja temperatura, pero también puede funcionar con radiadores convencionales si estos tienen el tamaño adecuado o si la vivienda presenta una baja demanda energética tras una rehabilitación.
Antes de sustituir una caldera por una bomba de calor es recomendable que un técnico evalúe la instalación existente para determinar si es necesario adaptar los emisores.
¿Hace mucho ruido la unidad exterior?
Los equipos actuales son considerablemente más silenciosos que hace unos años. No obstante, la unidad exterior incorpora un ventilador y un compresor que generan un determinado nivel sonoro.
Por ello, es importante elegir correctamente su ubicación y respetar las distancias recomendadas por el fabricante para minimizar posibles molestias tanto en la propia vivienda como en las colindantes.
¿Qué mantenimiento necesita una instalación de aerotermia?
La aerotermia requiere menos mantenimiento que una caldera de combustión, ya que no produce humos ni necesita quemadores o conductos de evacuación.
Aun así, es recomendable realizar revisiones periódicas para comprobar el estado del circuito hidráulico, limpiar los intercambiadores cuando sea necesario y verificar el correcto funcionamiento de todos los componentes.
Un mantenimiento adecuado ayuda a conservar la eficiencia del equipo y prolongar su vida útil.
¿Cuánto dura una bomba de calor?
La vida útil de una instalación de aerotermia suele situarse entre 15 y 20 años, aunque puede ser superior si el equipo recibe un mantenimiento adecuado y funciona en las condiciones para las que ha sido diseñado.
Como ocurre con cualquier sistema de climatización, la calidad del equipo, una instalación profesional y un uso correcto son factores determinantes para garantizar su durabilidad.
¿Merece la pena instalar aerotermia en una rehabilitación?
En muchos casos, sí. La aerotermia es una de las soluciones más utilizadas en proyectos de rehabilitación energética porque permite sustituir sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles por una tecnología más eficiente y con menores emisiones.
No obstante, para obtener el máximo rendimiento es recomendable que la instalación vaya acompañada de actuaciones sobre la envolvente del edificio, como la mejora del aislamiento térmico o la sustitución de ventanas. Reducir la demanda energética de la vivienda permite que la bomba de calor trabaje en mejores condiciones y aumente tanto el confort como el ahorro energético.
Conclusión
La aerotermia ha dejado de ser una tecnología reservada a la obra nueva para convertirse en una de las soluciones más interesantes tanto en viviendas de nueva construcción como en proyectos de rehabilitación. Su capacidad para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un único equipo, unida a su elevada eficiencia energética, explica el creciente interés que despierta entre propietarios y profesionales del sector.
Comprender cómo funciona la aerotermia permite valorar mejor sus posibilidades y también sus limitaciones. Aunque se trata de un sistema muy eficiente, su rendimiento dependerá en gran medida de un correcto dimensionado, de la calidad de la instalación y del comportamiento energético del edificio. Por ello, cuando se integra dentro de una rehabilitación que mejora el aislamiento y reduce la demanda energética, la aerotermia puede convertirse en una pieza clave para conseguir viviendas más confortables, sostenibles y preparadas para afrontar los retos de la transición energética.
