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De la calefacción de gasoil a la aerotermia, ¿cuándo merece la pena cambiar?

radaidores para calefaccion de gasoil
10/09/2026

Durante décadas, la calefacción de gasoil fue una solución habitual para calentar viviendas unifamiliares, casas rurales y edificios situados en lugares a los que no llegaba la red de gas natural. Su autonomía, su capacidad para cubrir demandas elevadas de calefacción y la posibilidad de aprovechar instalaciones de radiadores hicieron que miles de viviendas recurrieran a este combustible.

Muchas de aquellas instalaciones de calefacción de gasoil continúan funcionando. Sin embargo, el escenario ha cambiado. El precio del combustible, la antigüedad de las calderas, las mayores exigencias de eficiencia energética y la progresiva descarbonización de los edificios hacen que numerosos propietarios se planteen qué hacer cuando llega el momento de renovar el sistema.

Entre las alternativas aparece con fuerza la aerotermia, pero sustituir una caldera de gasoil por una bomba de calor aerotérmica no consiste simplemente en cambiar un equipo por otro. El aislamiento de la vivienda, los radiadores existentes, las temperaturas de trabajo y la demanda energética condicionan tanto la viabilidad de la intervención como el ahorro que puede conseguirse.

Por qué se instaló tanta calefacción de gasoil

Para entender la presencia que todavía mantiene la calefacción de gasoil en el parque residencial hay que remontarse a un escenario energético muy diferente al actual.

Una de sus principales ventajas era —y continúa siendo— que no necesita una red de distribución de combustible. El gasóleo se almacena en un depósito situado en la propia vivienda o edificio y se repone mediante suministro a domicilio.

Esta independencia hizo que fuese especialmente utilizado en viviendas unifamiliares, casas de campo, pequeños municipios y zonas rurales sin acceso al gas natural.

También encajaba bien con las características de buena parte de las viviendas construidas hace décadas. Edificios con poco aislamiento, ventanas menos eficientes y elevadas necesidades térmicas podían calentarse mediante calderas capaces de suministrar agua a alta temperatura a una red convencional de radiadores.

La instalación resultaba robusta y podía proporcionar tanto calefacción como agua caliente sanitaria (ACS).

¿Cómo funciona una calefacción de gasoil?

El funcionamiento parte de un elemento que diferencia claramente estas instalaciones de otros sistemas: el depósito de combustible.

El gasóleo almacenado llega hasta el quemador de la caldera, donde se pulveriza y mezcla con aire para producir la combustión. La energía térmica generada calienta el agua que posteriormente circula por la instalación hasta los radiadores u otros emisores.

En los equipos que también proporcionan ACS, la misma caldera se utiliza para cubrir las necesidades de agua caliente de la vivienda.

Una instalación doméstica habitual de calefacción de gasoil puede contar con depósito de gasóleo, caldera, quemador, bomba de circulación, circuito hidráulico, radiadores, elementos de regulación y sistema de evacuación de los productos de la combustión.

Precisamente el depósito es uno de los condicionantes que deben tenerse en cuenta. Necesita un espacio adecuado y está sometido a requisitos específicos de instalación y seguridad.

No todas las calderas de gasoil son iguales

Hablar simplemente de una caldera de gasoil puede ocultar diferencias importantes entre instalaciones. Especialmente cuando se analiza una vivienda antigua, interesa conocer qué tecnología está instalada y cuál es su antigüedad.

Calderas convencionales

Son frecuentes en instalaciones antiguas. La combustión del gasóleo permite calentar el agua que circula por el sistema, pero una parte de la energía se pierde con los gases de combustión.

Una caldera que acumula varias décadas de servicio puede presentar una eficiencia muy alejada de la de equipos más modernos, especialmente si el mantenimiento no ha sido adecuado.

Calderas de baja temperatura

Representaron una evolución frente a las calderas tradicionales. Pueden trabajar con temperaturas del agua más reducidas y adaptar mejor su funcionamiento a las necesidades de la instalación.

Calderas de condensación

Las calderas de condensación recuperan parte de la energía contenida en los productos de la combustión que en los sistemas convencionales se pierde por la evacuación de humos.

Para conseguirlo, aprovechan el calor asociado a la condensación del vapor de agua presente en los gases. El rendimiento que pueden alcanzar depende, entre otros factores, de las temperaturas de funcionamiento del circuito.

Una caldera más eficiente puede reducir el consumo respecto a un equipo antiguo, pero sigue utilizando un combustible fósil. Esta diferencia resulta cada vez más importante cuando se plantea una inversión destinada a durar durante muchos años.

¿Cuánto cuesta instalar una calefacción de gasoil?

No existe un precio único. La potencia de la caldera, el tipo de equipo, la producción de ACS, el depósito y las características de la instalación pueden modificar considerablemente el presupuesto.

Como referencia de mercado, una caldera doméstica de gasoil puede encontrarse aproximadamente entre 1.500 y 3.500 euros, aunque el coste de una instalación completa es superior.

Cuando es necesario incorporar depósito, modificar la evacuación de humos, intervenir sobre el circuito hidráulico o realizar otros trabajos, el presupuesto puede situarse en varios miles de euros adicionales.

Por eso resulta poco útil comparar únicamente el precio de compra de la caldera. En rehabilitación debe analizarse el coste total de la intervención, especialmente cuando la alternativa consiste en mantener el combustible actual o cambiar completamente de tecnología.

Precio del gasóleo de calefacción: la constante variable

Una de las particularidades de la calefacción de gasoil es que el usuario compra y almacena el combustible que consumirá posteriormente.

El precio del gasóleo de calefacción puede variar de manera considerable en función de los mercados energéticos, la cotización de los productos petrolíferos, la fiscalidad, el proveedor, la localización y el volumen adquirido.

Esto introduce un componente de incertidumbre en el gasto anual de la vivienda. Dos inviernos con un consumo energético similar pueden traducirse en facturas diferentes simplemente por la evolución del precio del combustible.

La Comisión Europea publica semanalmente los precios de los productos petrolíferos en los Estados miembros a través de su Weekly Oil Bulletin, que permite seguir también la evolución del gasóleo de calefacción.

¿Cuánto gasoil consume una vivienda?

Dar una cifra de litros sin conocer el edificio puede resultar engañoso. El consumo depende de factores como la superficie de la vivienda, la zona climática, el aislamiento, la temperatura interior, las horas de utilización, el rendimiento de la caldera y la producción de agua caliente sanitaria.

Una casa unifamiliar antigua sin aislamiento puede necesitar mucha más energía que otra de dimensiones similares cuya envolvente haya sido rehabilitada.

También influye la propia instalación. Una caldera antigua, una regulación deficiente o un mantenimiento inadecuado pueden elevar el consumo.

Por eso, antes de calcular cuánto puede ahorrarse sustituyendo el gasoil por otra tecnología, hay que conocer cuánto consume realmente la vivienda y por qué.

¿Qué está pasando con las calderas de gasoil?

El cambio más importante no procede de una prohibición inmediata de las instalaciones de calefacción de gasoil existentes, sino de la transformación de la política energética europea.

La Directiva (UE) 2024/1275 relativa a la eficiencia energética de los edificios establece una trayectoria hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles utilizados en la calefacción y refrigeración de los edificios.

Desde el 1 de enero de 2025, además, los Estados miembros no pueden conceder incentivos financieros para instalar calderas independientes alimentadas con combustibles fósiles, salvo determinadas inversiones que ya hubieran sido seleccionadas anteriormente.

Esto no significa que una vivienda que tenga calefacción de gasoil deba cambiar de sistema ni tampoco que su utilización esté prohibida. La diferencia es importante: las calderas existentes pueden seguir funcionando, pero las políticas de rehabilitación energética están orientándose hacia sistemas con menor consumo de energía y menores emisiones.

caldera para calefaccion de gasoil

Si la caldera funciona, ¿hay que cambiarla?

No necesariamente. La edad del equipo es importante, pero no debería ser el único criterio para tomar la decisión.

Una vivienda con calefacción de gasoil y una caldera en buenas condiciones puede optar por mantenerla mientras acomete otras mejoras energéticas. De hecho, actuar primero sobre la envolvente puede cambiar completamente las necesidades futuras de calefacción.

Antes de sustituirla conviene analizar:

  • La antigüedad y estado de la caldera.
  • El consumo anual de gasóleo.
  • El gasto en mantenimiento y reparaciones.
  • El nivel de aislamiento de la vivienda.
  • Las características de los radiadores.
  • Las temperaturas de impulsión necesarias.
  • La demanda de ACS.
  • La potencia térmica realmente necesaria.
  • Las posibilidades de instalar una alternativa renovable.

Una vivienda que haya mejorado fachadas, cubierta y ventanas puede necesitar una potencia de calefacción muy inferior a la que necesitaba cuando se instaló la caldera original.

calefaccion de gasoil vs aerotermia

De la calefacción de gasoil a la aerotermia

Cuando una caldera de un sistema de calefacción a gasoil se acerca al final de su vida útil, una de las opciones que pueden estudiarse es sustituirla por aerotermia.

Los sistemas aerotérmicos utilizan una bomba de calor para extraer energía del aire exterior y transferirla al interior del edificio. A diferencia de una caldera, no generan todo el calor mediante la combustión de un combustible.

Esta característica permite que, en condiciones adecuadas, entreguen varias unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad consumida.

Pero hay una diferencia fundamental respecto al gasoil: una bomba de calor suele trabajar de forma más eficiente cuanto menor es la temperatura del agua que necesita producir. Y ahí aparece uno de los principales retos cuando se realiza el cambio en una vivienda existente.

¿Se puede poner aerotermia manteniendo los radiadores?

En determinados casos, sí.

No es correcto asumir que instalar aerotermia obliga siempre a sustituir todos los radiadores por suelo radiante. Pero tampoco puede darse por hecho que cualquier instalación existente vaya a funcionar correctamente sin modificaciones.

Los radiadores de una vivienda con caldera de gasoil pueden haber sido dimensionados para trabajar con temperaturas de agua relativamente elevadas. Una bomba de calor convencional obtiene mejores rendimientos cuando puede trabajar con temperaturas inferiores.

Por tanto, hay que estudiar qué potencia pueden entregar los radiadores existentes a temperaturas de impulsión más bajas y compararla con las necesidades térmicas de cada estancia.

Puede ocurrir que los radiadores estén suficientemente sobredimensionados y puedan conservarse. En otros casos será necesario aumentar su tamaño, incorporar emisores de baja temperatura o recurrir a equipos capaces de alcanzar temperaturas de impulsión superiores.

La solución depende del edificio, no de una regla general.

El aislamiento puede decidir si el cambio funciona

Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes cuando se plantea pasar de un sistema de calefacción de gasoil a aerotermia.

Imaginemos una vivienda antigua con una elevada demanda de calefacción. Para mantener una temperatura confortable, su instalación necesita radiadores trabajando con agua a alta temperatura.

Si se sustituye directamente la caldera por una bomba de calor sin analizar el resto del edificio, el nuevo sistema puede verse obligado a trabajar en condiciones menos favorables.

En cambio, si previamente se mejora el aislamiento de fachadas o cubierta y se sustituyen ventanas poco eficientes, la demanda térmica disminuye. Los radiadores necesitan entregar menos potencia y pueden resultar suficientes trabajando con agua a menor temperatura.

Rehabilitar la envolvente puede facilitar, por tanto, la electrificación posterior de la calefacción.

Por eso el cambio de gasoil a aerotermia tiene más sentido cuando se estudia como parte de una estrategia de rehabilitación energética y no simplemente como la sustitución de una máquina.

¿Cuánto cuesta cambiar una caldera de gasoil por aerotermia?

La inversión inicial suele ser superior a la necesaria para sustituir una caldera de gasoil por otra.

Una instalación aerotérmica doméstica puede moverse en una horquilla amplia y superar fácilmente los 8.000-15.000 euros, especialmente cuando también produce ACS y es necesario realizar modificaciones hidráulicas, incorporar acumulación o intervenir sobre los emisores.

En instalaciones más complejas el presupuesto puede ser superior.

La comparación económica debe incluir, sin embargo, más variables que el precio inicial.

Hay que valorar el consumo energético previsto durante los años siguientes, el precio de la energía, el mantenimiento, la vida útil de los equipos, las posibles ayudas disponibles y las mejoras realizadas en el edificio.

También puede resultar interesante estudiar la combinación de la aerotermia con una instalación fotovoltaica, aunque la producción solar y la demanda de calefacción no siempre coinciden temporalmente.

Gasoil o aerotermia, una decisión que depende de cada vivienda

No existe una respuesta universal.

AspectoCalefacción de gasoilAerotermia
Fuente energéticaGasóleoElectricidad + energía del aire
Combustión en la viviendaSíNo
Depósito de combustibleSíNo
Inversión inicialGeneralmente menor si ya existe instalaciónGeneralmente mayor
Radiadores existentesMuy compatibleDebe comprobarse su funcionamiento a menor temperatura
RefrigeraciónNoPuede proporcionarla según el sistema
Integración con fotovoltaicaNo directamenteSí
Dependencia del precio del combustibleGasóleoElectricidad
Encaje en la descarbonizaciónReducidoElevado
Necesidad de estudiar la demanda del edificioRecomendableEspecialmente importante

Una vivienda rural con una caldera relativamente reciente, un consumo moderado y pocas posibilidades de intervención puede optar por mantener temporalmente el sistema.

En cambio, si la caldera tiene muchos años, consume grandes cantidades de combustible y el edificio va a someterse a una rehabilitación energética, tiene sentido estudiar la aerotermia dentro del proyecto.

Antes de cambiar la caldera, mirar la vivienda

La transición desde la calefacción de gasoil hacia sistemas como la aerotermia refleja un cambio más amplio en la forma de rehabilitar los edificios.

Durante mucho tiempo, cuando una caldera envejecía se sustituía por otra de características similares. Actualmente, la renovación del generador ofrece la oportunidad de analizar el edificio en conjunto.

¿Cuánta energía necesita realmente? ¿Dónde se producen las mayores pérdidas? ¿Qué temperatura necesitan los radiadores? ¿Puede reducirse la demanda antes de instalar el nuevo sistema?

Responder a estas preguntas permite evitar tanto equipos sobredimensionados como inversiones que después no ofrecen el rendimiento esperado.

La calefacción de gasoil todavía seguirá presente durante años en numerosas viviendas, especialmente en aquellas donde lleva décadas resolviendo la calefacción y el ACS. Pero cuando estos equipos llegan al final de su vida útil, sustituirlos automáticamente por otra caldera de combustible fósil ha dejado de ser la única opción.

La aerotermia abre una alternativa especialmente interesante en rehabilitación, pero su idoneidad depende de las características reales del edificio. El mejor momento para decidir cómo calentar una vivienda durante las próximas décadas puede ser, precisamente, antes de elegir la máquina que sustituirá a la antigua caldera.

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