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Amianto: qué es, dónde se encuentra y cómo debe realizarse su retirada

que es el amianto
30/09/2026

El amianto continúa presente en numerosos edificios construidos durante el siglo XX en España, a pesar de que su utilización está prohibida desde hace más de dos décadas. Cubiertas de fibrocemento, bajantes, depósitos de agua, conductos, aislamientos, falsos techos o determinados pavimentos son algunos de los elementos en los que puede encontrarse este material, especialmente en inmuebles anteriores a 2002.

Su presencia adquiere especial relevancia cuando se acomete una reforma, rehabilitación o demolición, ya que manipular materiales que contienen amianto puede provocar la liberación de fibras al ambiente. Por ello, antes de intervenir sobre edificios antiguos es fundamental identificar los posibles materiales con amianto y, cuando resulte necesaria su retirada, recurrir a profesionales y procedimientos específicos.

Pero ¿Qué es exactamente el amianto?, ¿Cómo saber si un edificio lo contiene?, ¿Es obligatorio eliminarlo?, ¿Quién puede retirarlo? y ¿Qué ocurre con los residuos una vez desmontados?

¿Qué es el amianto?

El amianto, también conocido como asbesto, es el término utilizado para designar un conjunto de minerales fibrosos que durante décadas fueron empleados en numerosos productos industriales y materiales de construcción.

Su resistencia mecánica, su comportamiento frente al fuego, sus propiedades aislantes y su reducido coste favorecieron un uso muy extendido durante el siglo XX. El INSST señala que en España se empleó principalmente crisotilo, aunque también existen otras variedades reguladas, como crocidolita, amosita, antofilita, tremolita y actinolita amianto.

El problema aparece cuando las fibras de amianto son liberadas al ambiente y pueden ser inhaladas. Estas fibras pueden alojarse en los pulmones y otras partes del organismo y provocar enfermedades graves, entre ellas asbestosis, cáncer de pulmón, cáncer de laringe y mesotelioma. Además, algunas enfermedades relacionadas con esta exposición presentan periodos de latencia que pueden alcanzar varias décadas.

Por eso, la cuestión fundamental no es únicamente determinar si existe amianto en un edificio, sino conocer en qué material se encuentra, cuál es su estado y qué probabilidad existe de que libere fibras.

¿Dónde puede haber amianto en un edificio?

El producto con amianto más utilizado en España fue el fibrocemento con amianto, empleado ampliamente en la construcción de edificios residenciales, industriales y equipamientos.

Aunque las cubiertas onduladas son probablemente su aplicación más conocida, el amianto puede encontrarse en numerosos elementos:

Elemento del edificioPosible presencia de amianto
CubiertasPlacas onduladas o planas de fibrocemento
FachadasPlacas y elementos de revestimiento
InstalacionesBajantes, tuberías y canalizaciones
DepósitosDepósitos de agua de fibrocemento
ChimeneasConductos, sombreretes y evacuación de humos
ClimatizaciónDeterminados conductos y aislamientos
InterioresFalsos techos y algunos paneles aislantes
SuelosDeterminados pavimentos vinílicos
ImpermeabilizaciónAlgunos productos y telas asfálticas
Protección contra incendiosProyecciones y materiales ignífugos

El INSST advierte de que prácticamente la totalidad de los edificios construidos antes de 2002 pueden contener amianto en alguna de las múltiples formas en las que fue utilizado, por lo que su posible presencia debe considerarse especialmente antes de acometer obras de rehabilitación, reparación o mantenimiento.

Esto no significa que todos los edificios anteriores a esa fecha contengan amianto, sino que su antigüedad constituye un indicador que aconseja comprobarlo antes de intervenir.

Amianto y fibrocemento no son exactamente lo mismo

Uno de los errores habituales consiste en utilizar amianto y fibrocemento como si fueran sinónimos. No lo son.

El amianto es la fibra mineral, mientras que el fibrocemento es un material compuesto de cemento reforzado con fibras. Durante décadas esas fibras podían ser de amianto, pero los productos actuales de fibrocemento no lo contienen.

Por tanto, una placa de fibrocemento instalada recientemente no debe identificarse automáticamente como amianto.

La antigüedad del material puede proporcionar pistas, pero la apariencia visual no siempre permite confirmar con seguridad su composición. Además, el amianto puede estar presente en materiales mucho menos evidentes que una cubierta de fibrocemento.

¿Cómo saber si hay amianto en una vivienda o edificio?

La primera pista suele ser la fecha de construcción o rehabilitación del inmueble. En edificios anteriores a 2002 debe contemplarse la posibilidad de encontrar materiales con amianto, especialmente si conservan elementos constructivos o instalaciones originales.

La identificación puede partir de la documentación disponible del edificio y de una inspección realizada por personal competente. Cuando no sea posible determinar con seguridad la composición del material, puede ser necesario recurrir a una toma de muestras y análisis especializado.

Lo que no debería hacerse es romper, perforar, serrar o manipular un elemento sospechoso simplemente para comprobar de qué está hecho, ya que precisamente esas operaciones pueden favorecer la liberación de fibras.

El Real Decreto 396/2006 establece además que, antes del comienzo de obras de demolición o mantenimiento, los empresarios deben adoptar las medidas adecuadas para identificar los materiales que puedan contener amianto y, si existe la menor duda sobre su presencia, aplicar las disposiciones correspondientes.

Materiales con amianto friables y no friables

No todos los materiales con amianto presentan las mismas características. Una distinción fundamental es la existente entre materiales friables y no friables.

Los materiales friables pueden desmenuzarse o reducirse a polvo con mayor facilidad, por lo que tienen una mayor capacidad potencial de liberar fibras. Entre ellos pueden encontrarse determinados aislamientos, proyecciones, calorifugados o paneles.

En los materiales no friables, en cambio, las fibras están fuertemente ligadas a una matriz. El ejemplo más conocido es el fibrocemento.

Eso no convierte al fibrocemento con amianto en un material que pueda manipularse libremente. Si se rompe, corta, perfora, degrada o somete a determinadas operaciones, puede producirse una liberación de fibras.

De hecho, el INSST identifica la retirada de cubiertas exteriores de fibrocemento como uno de los casos más frecuentes de intervención sobre materiales con amianto en construcción.

¿Es obligatorio retirar el amianto de un edificio?

Esta cuestión genera bastante confusión. La mera existencia de amianto en un edificio no implica, con carácter general, que deba retirarse inmediatamente.

Los materiales con amianto instalados antes de su prohibición pueden permanecer en uso mientras estén en buen estado, no supongan riesgo de liberación de fibras y no hayan alcanzado el final de su vida útil.

La situación cambia cuando el material ha llegado al final de esa vida útil. El INSST señala que deberá retirarse de acuerdo con lo establecido en el Real Decreto 396/2006.

Y aquí hay un matiz importante: la vida útil no debería entenderse exclusivamente como una determinada cantidad de años.

Las directrices oficiales consideran que, desde el punto de vista preventivo, un material con amianto alcanza el final de su vida útil cuando existe posibilidad de que perjudique a la salud debido a la probabilidad de liberación de fibras, ya sea por deterioro o por circunstancias como golpes, roturas o vibraciones asociadas a su ubicación.

cuando es obligatorio retirar amianto

¿Cuándo conviene plantear la retirada de amianto?

La necesidad y prioridad de intervención debe determinarse tras evaluar el material y las circunstancias concretas del edificio. Entre los factores relevantes están:

  • El estado de conservación.
  • Si se trata de un material friable o no friable.
  • Su capacidad potencial para liberar fibras.
  • Su ubicación.
  • La posibilidad de sufrir golpes, roturas o vibraciones.
  • La presencia y exposición de personas.
  • La realización prevista de obras de rehabilitación, mantenimiento o demolición.

El INSST publicó en 2025 una metodología específica para valorar el riesgo potencial de los materiales con amianto instalados, precisamente para ayudar a determinar prioridades de retirada y las medidas de control o mantenimiento que pueden adoptarse mientras permanecen instalados.

Retirada de amianto en una rehabilitación

La retirada de amianto cobra especial importancia en los proyectos de rehabilitación porque una intervención que inicialmente no afecta al material puede terminar implicando su manipulación.

Por ejemplo, rehabilitar energéticamente una cubierta puede exigir retirar antiguas placas de fibrocemento; renovar una instalación puede descubrir bajantes con amianto; y una reforma interior puede afectar a pavimentos, aislamientos o conductos que permanecían ocultos.

Por esta razón, la identificación debe producirse antes de comenzar a demoler o desmontar elementos.

El INSST considera precisamente los trabajos de mantenimiento, reparación, rehabilitación, reforma, desmantelamiento y demolición entre las actividades en las que resulta especialmente importante identificar y registrar previamente los materiales con amianto.

Esto permite integrar el desamiantado dentro de la planificación general de la rehabilitación, en lugar de descubrir el problema cuando las obras ya están en marcha.

¿Quién puede retirar amianto?

La retirada no debe abordarse como una operación ordinaria de demolición. El marco de referencia en España es el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a trabajos con riesgo de exposición al amianto.

Con carácter general, los trabajos deben ser realizados por empresas especializadas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA) y las actuaciones sujetas al reglamento requieren la correspondiente planificación preventiva. El INSST recoge igualmente la necesidad de contar con una empresa inscrita en el RERA y presentar el plan de trabajo para su aprobación cuando resulte exigible.

Por tanto, retirar unas placas antiguas de fibrocemento no debería tratarse como si se estuviera desmontando una cubierta convencional.

especialistas en retirada de amianto

¿Cómo se realiza la retirada de amianto?

El procedimiento concreto depende del material, su estado, su ubicación y las características de la obra, pero el proceso puede resumirse en varias fases.

  1. Identificación del material. Antes de intervenir debe determinarse si existen materiales con amianto y dónde se encuentran.
  2. Evaluación y planificación. Se analizan las características del material, el riesgo de exposición y el procedimiento que deberá seguirse.
  3. Plan de trabajo. Antes de comenzar los trabajos sujetos al Real Decreto 396/2006, el empresario debe elaborar el correspondiente plan, que contempla aspectos como el tipo de material, su condición friable o no friable, la ubicación, las cantidades que se manipularán, el método de trabajo y las medidas de protección.
  4. Preparación y delimitación de la zona. Se adoptan las medidas necesarias para impedir la dispersión de fibras y evitar el acceso de personas ajenas a los trabajos.
  5. Desmontaje controlado. La intervención debe reducir al mínimo la generación y dispersión de fibras. Las técnicas empleadas dependen de si se trata, por ejemplo, de fibrocemento no friable o de un aislamiento friable.
  6. Limpieza y descontaminación. Una vez finalizada la intervención deben aplicarse los procedimientos previstos para descontaminar la zona y garantizar que no persiste un riesgo por exposición.
  7. Gestión de los residuos. Los materiales retirados deben acondicionarse, transportarse y entregarse conforme a la normativa aplicable a los residuos con amianto.

¿Se puede retirar una cubierta de fibrocemento con amianto por cuenta propia?

No es una buena idea y, en los trabajos sometidos a la normativa laboral sobre amianto, existen obligaciones específicas sobre quién y cómo puede intervenir.

El riesgo aumenta precisamente cuando las placas se rompen, perforan, cortan o manipulan incorrectamente.

Una cubierta aparentemente estable puede liberar fibras durante el desmontaje si las piezas se fracturan. Además, las placas antiguas pueden presentar degradación después de décadas expuestas a la intemperie.

Por ello, si existe sospecha de que una cubierta contiene amianto, el primer paso debe ser identificar el material y valorar profesionalmente la intervención, no empezar a desmontarlo.

¿Qué ocurre con el amianto una vez retirado?

El trabajo no termina al desmontar las placas, tuberías o elementos afectados.

Los materiales de construcción que contienen amianto se identifican dentro de la clasificación de residuos mediante el código LER 17 06 05* y requieren una gestión específica. El registro estatal PRTR recoge este código para los materiales de construcción que contienen amianto.

Esto implica que el residuo debe mantenerse controlado desde su retirada hasta su entrega y tratamiento en instalaciones autorizadas.

No puede abandonarse junto a residuos convencionales de construcción ni depositarse libremente en contenedores de obra.

Normativa sobre amianto en España

Dos normas resultan especialmente importantes para comprender la situación actual. Por una parte, el Real Decreto 396/2006 regula la protección de los trabajadores frente al riesgo de exposición al amianto y establece obligaciones relativas a evaluación, prevención, planes de trabajo, formación, vigilancia de la salud y registro de las empresas que realizan estos trabajos.

Por otra, la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, introdujo una medida de especial relevancia para localizar el amianto que todavía permanece instalado.

Su disposición adicional decimocuarta establece que los ayuntamientos deben disponer de un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto y de un calendario para planificar su retirada, ambos de carácter público. La retirada debe priorizar los emplazamientos en función de su peligrosidad y de la exposición de la población más vulnerable.

La ley determina además que las instalaciones o emplazamientos de carácter público con mayor riesgo deberán estar gestionados antes de 2028. Este plazo se refiere específicamente a esos emplazamientos públicos de mayor riesgo y no supone, por tanto, una obligación general de retirar antes de 2028 todo el amianto existente en viviendas y edificios privados.

Los censos municipales de amianto

La elaboración de los censos municipales busca responder a una pregunta que durante años ha sido difícil de cuantificar: dónde permanece instalado el amianto.

Las Directrices para la retirada del amianto instalado, elaboradas con participación del INSST, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio para la Transición Ecológica, establecen una metodología para localizar edificios y emplazamientos sospechosos, identificar posteriormente los materiales y valorar su riesgo potencial.

Esta información debe permitir establecer prioridades y calendarios de retirada.

Para la rehabilitación de edificios tiene especial relevancia, ya que conocer previamente la existencia de amianto facilita incorporar su retirada al proyecto, presupuestar correctamente la intervención y evitar exposiciones accidentales durante las obras.

¿Encapsular o retirar el amianto?

No todas las situaciones se resuelven necesariamente de la misma manera.

En determinados materiales que se mantienen en buen estado pueden existir medidas de gestión y control mientras permanecen instalados. El propio Real Decreto 396/2006 contempla operaciones de encapsulación y sellado de materiales en buen estado dentro de determinadas circunstancias de exposición.

Sin embargo, encapsular no equivale a eliminar el amianto del edificio. La decisión debe basarse en una evaluación técnica que considere el tipo y estado del material, su localización, la posibilidad de alteración futura y las actuaciones previstas sobre el inmueble.

En una rehabilitación integral puede tener sentido aprovechar la intervención para eliminar determinados materiales, mientras que en otras situaciones puede establecerse una estrategia temporal de control hasta que resulte necesaria su retirada.

¿Cuánto cuesta retirar amianto?

No existe un precio único para la retirada de amianto, y dar una cantidad por metro cuadrado sin conocer las características de la intervención puede resultar engañoso.

El presupuesto depende, entre otros factores, de:

  • Tipo de material con amianto.
  • Cantidad que debe retirarse.
  • Estado de conservación.
  • Si el material es friable o no friable.
  • Altura y accesibilidad.
  • Necesidad de andamios o plataformas elevadoras.
  • Complejidad de la protección y confinamiento.
  • Transporte.
  • Gestión del residuo.
  • Distancia hasta la instalación autorizada.
  • Trabajos posteriores para sustituir el elemento retirado.

No cuesta lo mismo desmontar placas accesibles de una pequeña cubierta de fibrocemento que realizar un desamiantado de materiales friables en el interior de un edificio.

Por ello, para comparar presupuestos conviene comprobar qué conceptos están incluidos: planificación y trámites, desmontaje, medios auxiliares, embalaje, transporte, gestión del residuo, limpieza y reposición posterior de la cubierta o elemento constructivo.

Aquí yo añadiría posteriormente una tabla específica de precios de retirada de amianto en 2026, pero la investigaría aparte con bases de precios y referencias actuales, como hicimos con el panel sándwich. No pondría ahora una horquilla genérica sin contrastarla.

¿Hay ayudas para retirar amianto?

La disponibilidad de ayudas para la retirada de amianto depende de la comunidad autónoma, ayuntamiento y programa vigente en cada momento.

Algunas convocatorias pueden financiar específicamente la eliminación de materiales con amianto, mientras que en otras la retirada puede formar parte de una actuación más amplia de rehabilitación energética, renovación de cubiertas o regeneración residencial.

Por tratarse de convocatorias que cambian, este punto conviene mantenerlo actualizado y consultar siempre las ayudas vigentes en la administración correspondiente antes de iniciar la actuación.

Amianto y rehabilitación energética

La progresiva renovación del parque edificado plantea un reto adicional: muchos de los edificios que necesitan mejorar su aislamiento, cubiertas, fachadas e instalaciones pertenecen precisamente a las décadas en las que el amianto fue utilizado de manera habitual.

El INSST destaca expresamente la necesidad de integrar la gestión y retirada segura de estos materiales en las actuaciones de renovación energética.

Esto significa que el diagnóstico previo adquiere cada vez mayor importancia.

Una rehabilitación energética puede convertirse en una oportunidad para eliminar materiales que han llegado al final de su vida útil y sustituirlos por soluciones actuales, pero esta actuación debe estar contemplada desde las primeras fases del proyecto.

Preguntas frecuentes sobre el amianto

¿El amianto es peligroso si no se toca?

El principal riesgo aparece cuando se liberan fibras que pueden ser inhaladas. Un material instalado, en buen estado y sin riesgo de liberar fibras no presenta la misma situación que otro degradado o que vaya a ser manipulado. Por eso es fundamental evaluar su estado y las posibilidades de alteración.

¿Todos los tejados de fibrocemento contienen amianto?

No. El fibrocemento actual no contiene amianto. El problema se encuentra en determinados productos antiguos fabricados antes de su prohibición. Si existen dudas sobre una cubierta antigua, debe identificarse adecuadamente antes de intervenir.

¿En qué edificios es más probable encontrar amianto?

Debe prestarse especial atención a los inmuebles construidos antes de 2002 que conserven elementos originales. El INSST advierte de la posible presencia de materiales con amianto en edificios de este periodo.

¿Se puede perforar una placa de fibrocemento antigua?

Si existe la posibilidad de que contenga amianto, no debería manipularse sin una identificación y evaluación previas. Perforar, cortar o romper puede favorecer la liberación de fibras.

¿Es obligatorio retirar todo el amianto antes de 2028?

No. La Ley 7/2022 establece específicamente que las instalaciones o emplazamientos públicos con mayor riesgo deben estar gestionados antes de 2028. No fija ese año como fecha general para retirar todo el amianto de los edificios privados españoles.

¿Qué debe hacerse si aparece amianto durante una reforma?

Debe evitarse continuar manipulando el material y proceder a su correcta identificación y gestión. El Real Decreto 396/2006 regula las medidas aplicables cuando existe riesgo de exposición durante trabajos de mantenimiento, reparación, demolición o retirada.

La retirada de amianto, un reto para la rehabilitación de edificios

Aunque su utilización lleva décadas prohibida, el amianto seguirá siendo durante años una cuestión relevante para el sector de la rehabilitación debido a la cantidad de materiales instalados que todavía permanecen en edificios e infraestructuras.

La progresiva renovación del parque inmobiliario hará que cubiertas, fachadas, bajantes, instalaciones y otros elementos construidos durante el siglo XX lleguen al final de su vida útil o tengan que ser modificados para mejorar las prestaciones de los edificios.

Identificar previamente estos materiales, evaluar su estado y planificar correctamente la retirada de amianto resulta fundamental para evitar exposiciones innecesarias y poder integrar el desamiantado dentro de las obras de rehabilitación.

El objetivo no consiste únicamente en retirar materiales antiguos, sino en hacerlo de forma segura, planificada y controlada, garantizando tanto la protección de trabajadores y ocupantes como la correcta gestión de los residuos generados.

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